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Arte

Dibujo

El dibujo es, seguramente, mi pasión más antigua. Me acompaña desde que era muy pequeño y nunca me ha soltado: ha ido creciendo conmigo y hoy sigue presente, de una forma u otra, en todos mis proyectos. Es la base sobre la que se apoya buena parte de lo que hago, desde el diseño hasta la producción visual, y esa mirada de dibujante es algo que llevo conmigo a todas partes.

Me manejo con soltura tanto en el dibujo tradicional como en el digital, y disfruto de lo que cada uno aporta. El lápiz y el papel tienen una espontaneidad y un tacto difíciles de igualar, mientras que el dibujo digital abre un abanico enorme de posibilidades en cuanto a color, corrección y acabado. Saber moverme entre ambos mundos me permite elegir la herramienta adecuada según lo que quiera conseguir en cada caso.

En cuanto a estilos, me muevo con comodidad en varios registros muy distintos. El fantástico, para dar vida a mundos, criaturas e ideas que solo existen en la imaginación. El diseño de personajes de estilo dibujos animados, más expresivo y desenfadado, donde la personalidad importa más que la exactitud. Y el realismo, el más exigente, que obliga a observar de verdad para reproducir la luz, el volumen y el detalle con fidelidad. Dominar estilos tan diferentes me da una versatilidad que puedo aplicar a cualquier proyecto.

Para mí, dibujar es mucho más que una habilidad técnica: es una forma de pensar y de resolver problemas visuales. Cada dibujo es una oportunidad para seguir mejorando la mirada, la mano y la imaginación, y esa práctica constante es la que termina notándose en todo lo demás que hago.