Proyectos y más
Satisfactory
Satisfactory es un juego de construcción y automatización de fábricas que se ha convertido en uno de mis grandes proyectos personales. A una sola partida le he dedicado más de 832 horas, aprendiendo cada mecánica desde cero y llevándola hasta sus últimas consecuencias. No es solo tiempo de juego: es tiempo de diseñar, optimizar, medir y rediseñar, con la misma mentalidad de ingeniería y eficiencia que aplico en todo lo demás que hago.
El resultado es un mundo enorme y extremadamente optimizado, cuidado al detalle para mantener un rendimiento excelente a pesar de su escala. Y es que en un juego como este, donde miles de máquinas funcionan a la vez, lograr que todo siga fluido no es cuestión de suerte: exige planificar la distribución, entender cómo procesa el juego cada elemento y tomar decisiones constantes para exprimir al máximo cada recurso.
La joya de esta partida es mi central nuclear. La energía nuclear en Satisfactory tiene un gran inconveniente: genera residuos radiactivos difíciles de gestionar. Mi central está diseñada para un aprovechamiento del 100%, un circuito cerrado en el que absolutamente todos los residuos se reprocesan y reutilizan, sin desperdicio alguno. Conseguir un sistema totalmente libre de desechos es uno de los mayores retos de ingeniería que ofrece el juego, y es el proyecto del que más orgulloso me siento dentro de esta partida.
Todo este trabajo está documentado en mi canal de YouTube, en una serie de 125 capítulos donde muestro el proceso completo, capítulo a capítulo, desde los primeros pasos hasta las construcciones más complejas. Es, a la vez, un proyecto de ingeniería, una serie de contenido y una demostración de constancia: 125 episodios y cientos de horas invertidas en llevar un mundo hasta donde pocos lo llevan.